El viento en contra

WinchesterLa vida esta llena de momentos que van a contracorriente, por ello, improvisa.

No te olvides de disfrutar de las pequeñas cosas buenas que te ocurren en un día gris porque donde hay sombras hay luz.

Agárrate fuerte a la vida para experimentar sus altibajos, como la montaña rusa que es y, diviértete.

Sonríele al viento en contra para parar la tormenta en tu interior.

Respira.

Vive sin prisas, paso a paso, pisando bien y sin vacilar.

No dejes que las tormentas inunden tu alma, recuerda al arcoiris durante la tormenta… Se el arcoiris

Ten miedo, no te olvides nunca de tenerlo, pero véncelo, acuérdate de hacerlo para seguir caminando hacía donde quieras ir.

Martasky

 

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Coge aire

Hincha tus pulmones, despacio.

Siente como el aire va llenándolos poco a poco. Aguanta la respiración y cuando estés preparado… suelta el aire, despacio.

¿Lo sientes? ¿No? Hazlo de nuevo. Esta vez cierra los ojos y cuando sueltes el último aliento abre los ojos y disfruta de lo que tienes a tu alrededor.

¿Lo has sentido? ¿Si? … ¡Si! Eso que has experimentado se llama VIDA. Esa que nos olvidamos de disfrutar por estar demasiado preocupados, tanto que nos ahoga.

La vida no debería ahogarnos, debería llenarnos, como lo hacen los pulmones del aire que respiramos para poder vivir.

No dejes nunca de respirar profundo al menos una vez al día para recordarte que estas vivo y que todavía te quedan muchas cosas por vivir.

Sal fuera, hincha tus pulmones, carga con tus problemas a la espalda, pero no dejes que estos sean el peso que te impide respirar. Lucha contra tus miedos, poco a poco y sin angustiarte. No te compares con nadie, la única persona a la que tienes que superar cada día es a ti mismo.

Ahora para, observate y preguntate ¿Me gusta lo que veo? Si la respuesta es sí, continúa por ese camino. Si la respuesta es no, continúa por el camino que te lleve a alcanzar quien quieres ser, sin prisas, no corras, tienes toda la vida por delante y los pulmones llenos de aire para vivir.

Vive, aceptate, se feliz con quien eres y lo que quieres ser. Lucha por ti y por tus creencias, con los pulmones llenos y la vista al frente.

Lucha, vive, respira, despacio. ¿Lo sientes? Estas vivo.

Martasky

Mi estrella / My star

Hoy quiero contaros que junto a las estrellas que tengo ya allá arriba, el 8 de enero de 2018 se les ha unido una estrella más, mi estrella fugaz.

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Mi estrella, mi ángel. Viniste a decirnos que podemos, que será difícil pero que podemos conseguirlo.

Muchos no llegaron a comprender, ni comprenderán nunca lo mucho que te quise, te quiero y te querré. Mi estrella.

Nunca llegaremos a conocerte pero nunca dejaremos de recordarte, de quererte y de hablarte. Mi estrella.

Ese día la rabia, la culpa, la impotencia y el desconsuelo se apoderaron de mi y me consumieron viva mientras te veía, mi estrella, marchar; dejando una estela que me ayudará a ver un día el arcoíris tras esta tormenta devastadora.

Hay días en los que consigo sonreír al recordarte pero, te pido me perdones si todavía me ahogo en mis lagrimas cada vez que imagino como sería mi vida si te hubieses quedado conmigo, mi estrella.

Solo han pasado unos meses y a pesar de que nuestras miradas nunca se cruzaron, que nuestra piel nunca se rozó y que nunca pudimos escuchar tu voz, te echamos mucho de menos.

Muchos pensarán que te he dado demasiado importancia, que como nunca te vi, no debo hablarte, no debo sentir tu partida. Mi estrella, muchos no entienden lo que sólo tu y yo llegamos a sentir.

Solo tú y yo sabíamos lo importante que eras para mi después de todo lo que había tenido que pasar para llegar a ti, mi estrella.

Y aquí estamos, sin ti y con la certeza de que fuiste real y eres real, de que pude sentirte y de que siempre te llevaremos en nuestro corazón y en nuestra mente.

Y aquí estoy, mirando al cielo y sonriendo cada vez que te veo, mi estrella. Tú me has dado esperanzas, tu me ayudas a luchar, me ayudas a recordarme a mi misma que soy fuerte, y que no importa lo que opinen los demás de ti y de mi porque yo sé lo que te quise, lo que te quiero y lo que te querré.

Allá donde estés, mi estrella, gracias por cruzarte en nuestro camino para iluminarlo.

Martasky

My Star

Today I want to tell you that next to the stars that I already have up there, on January 8, 2018, another star has joined them, my shooting star.

My star, my angel. You came to tell us that we can, that it will be difficult but that we can achieve it.

Many people didn’t  understand, nor will ever understand how much I loved you, I love you and I will  always love you. My star.

We will never get to know you but we will never stop remembering you, loving you and talking to you. My star.

That day the anger,  guilt, helplessness and despair seized me and consumed me alive while I saw you, my star, go away; leaving a wake that will help me  to see the rainbow one day after this devastating storm.

There are days when I can smile when I remember you, but I ask you to forgive me if I still drowning on my tears every time I imagine how my life would be if you had stayed with me, my star.

Only a few months have passed and even though our glances never crossed, our skin never touched and we never heard your voice, we miss you so much.

Many people will think that I have given you too much importance, that since I never saw you, I should not speak to you, I should not feel your departure. My star, many people do not understand what only you and I felt.

Only you and I knew how important you were to me after everything I had to go through to get to you, my star.

And here we are, without you and with the certainty that you were real and you are real, that I could feel you and that we will always take you in our hearts and in our minds.

And here I am, looking at the sky and smiling every time I see you, my star. You have given me hope, you help me to fight, you help me to remind myself that I am strong, and that it does not matter what others think of you and me because I know what I loved you, what I love you and what I will  always love you.

Wherever you are, my star, thank you for crossing our path to illuminate it.

Martasky

El corazón vacío 

Así como llegó se fue. Inesperado y pisando fuerte.

Llegó con miedo pero poco a poco fue llenando el corazón vacío de sueños, de ilusiones y de latidos que significaban amor.

El corazón lleno y pleno latía de alegría.

Pero se fue con un ¡pop! inaudible, de la noche a la mañana y dejando el corazón vacío de sueños, de ilusiones y de amor.

El tiempo se ha parado,  al igual que sus latidos.

Y al igual que llegó, se fue dejando al corazón vacío.
Martasky

La noche de los muertos vivientes.

Todo estaba preparado para la noche más terrorífica del año. Sin duda para Miguel era su noche favorita y esa noche no iba a ser menos. Ya tenía su bote de dulces preparado y su disfraz enfundado listo para repartir caramelos a los miles de niños que pasaban por su establecimiento pidiendo su calaverita disfrazados de sus personajes favoritos.

Todo indicaba que iba a ser una noche normal y que seguramente terminaría los dulces antes de cerrar la persiana de su negocio.

Los niños iban entrando disfrazados y con ojos llenos de vida y sonrisas en sus labios. Zombies, brujitas, payasos, superheroes, asesinos en serie…

Miguel los asustaba con su voz de ultratumba y su disfraz de Hannibal Lecter. Uno a uno, iban pasando y salían corriendo felices con sus caramelos.

Ante Miguel llegaron dos niños muy delgados con ropa raída, la cara sucia, zapatos rotos y el pelo revuelto. Sus mirada estaba vacía y sus sonrisas apenas se dibujaban en sus rostros.

“Bonitos disfraces, ¿sois zombies?”

Los dos niños se miraron y extendieron una bolsa de plástico para que les metiese un dulce.

“Sino me decís no hay dulces” dijo Miguel sonriendoles de forma picarona.

Los dos bajaron la mirada y uno de ellos susurro algo que Miguel no pudo entender.

“¿Puedes decirlo más alto? No te escuché.

Miguel les sonrió y esperó la respuesta.

“No vamos disfrazados, no tenemos para disfraz”

Las lágrimas de sus ojos corroboraban su respuesta. Por un momento el corazón se le paralizó. Observó a los dos pequeños y a la cola de niños que esperaban por sus caramelos. Todos los que se formaban tras ellos parecían ilusionados, felices y deseosos de poder comerse un dulce. Sin embargo, los dos niños que estaban frente a Miguel, no demostraban los mismos sentimientos, no parecía una noche de Halloween para ellos. Para ellos, esa noche era una noche más de terror en sus cortas vidas.

“Bien” dijo Miguel apartándolos de la cola. “No os voy a dar caramelos, por ahora. Sentaros aquí y os traigo algo mucho mejor, ¿vale?”

Les guiñó un ojo y se levantó para buscar con la mirada a su ayudante, que cada poco le proporcionaba más dulces. Lo localizo a unos pocos metros y le hizo una seña para que le relevase.

Miguel les dijo que los siguiesen. Los dos niños se miraron extrañados pero decidieron seguirle calle abajo. Entraron en una casa de comidas donde se sentaron los tres y Miguel les sonrió.

“Os invito a comer lo que queráis.”

Miguel hubiese pagado todo el dinero del mundo por ver cada día las miradas de asombro y alegría de esos dos niños. No había en el mundo nada más importante en ese momento para él que ver sus rostros radiantes de felicidad mientras comían con lágrimas en los ojos y escuchaba el sonido de sus risas.

Para él, la noche que más esperaba en todo el año cobró de repente un nuevo sentido y se prometió a si mismo que esa sería la última noche que esos niños vivirían las eternas noches de terror.

Martasky

 

 

 

 

 

Eduquemos

Hace unos días escribí una historia que os dejó helados y que formaba parte de una historia que dejé en el tintero cuando tenía 14 años.

La historia de Carlos surgió después de estar años viendo la suerte que corrían los niños que viven en las calles de México. Hoy, 15 años después, esa historia ha recobrado toda su vitalidad e incluso se ha hecho más fuerte.

En México se abandonan a muchos niños. Cuando el niño no sabe o no pude decir quienes son sus padres, se le declara expósito y se le pone en adopción. Sin embargo, cuando se sabe quienes son sus padres la procuraduria de justicia debe buscarlos en un periodo de tres meses y mientras tanto, estos niños no pueden ser declarados expósitos y por lo tanto no pueden ser dados en adopción. Estos son los casos de niños que viven bajo el amparo del gobierno, sin embargo, existe un gran número de niños que viven en la calle sin un padre, madre o familiar que les cuide.

Solo en Jalisco, la Comisión Estatal de Derechos Humanos estima que existían 7 mil niños en el sistema de albergues en 2015. En otras palabras, cerca del 30% de los niños que se encuentran en casas hogares según el Inegi estarían en un solo estado.

La historia de Carlos puede ser la historia de muchos niños en todo el mundo, no sólo en México. Niños que han sido abandonados por sus padres o por familiares ante la imposibilidad de no poder atenderlos o simplemente porque no les quieren.

Todo niño en este mundo debería poder vivir con la tranquilidad y la seguridad que da una familia y por esa razón me llena de rabia saber que existen casos así. Por eso escribo sobre ellos, para que no quede en el olvido, para que creemos conciencia sobre un problema que afecta a la calidad de vida de muchas personas. Porque Carlos, María, Dieguito y cualquier niño merece ser tratado como una persona, con sentimientos, con sueños.

Hagamos más por quienes nos necesitan y dejemos de mirar cuando va a salir el siguiente modelo de iPhone. Hagamos algo para ayudar. Eduquemos a las siguientes generaciones en el respeto y en el amor, en la solidaridad, en que con algo que hagamos por los demás, si todos lo hacemos, será de mucha ayuda para todo el que lo necesite. Pero hagamoslo de verdad.

Martasky

 

 

 

 

El cielo

Sus ojos se abrieron y lo primero que vislumbró fue el alba que lo engullía un día más.

Se sacudió el polvo, miró a su alrededor y vio a su familia que todavía dormía. Junto a sus pies pasó corriendo una rata que había conseguido robar el trozo de pan que tenían para comer ese día.

Carlos miró al cielo, respiró hondo y se levantó del suelo sin hacer ruido observando a su alrededor. Alguien les había robado las láminas que les resguardaban un poco del frío de la noche. Se acercó al cubo de agua que tenían junto a la columna del puente bajo el que dormía y se lavó como buenamente pudo con el agua helada.

El tráfico de la ciudad empezaba como todas las mañanas su canción y a los pocos minutos su familia estaba en pie organizando la jornada.

Carlos tiene seis años y hoy le toca cubrir el mercado. Tiene una cajita con chicles y dos cajitas de malvaviscos recubiertos de chocolate. Hoy tiene que conseguir vender las dos cajitas para poder comprar el pan para su familia: una pequeña de 4 años y otro de 3. Ninguno son de la misma sangre, pero son una familia porque sobreviven juntos cada día.

María se siente en una esquina de una calle concurrida y suplica por monedas mientras baila y canta. Dieguito llora porque tiene hambre y está enfermo.

Carlos, juntos a otros niños de la calle se dirigen al mercado para empezar el día.

El cielo está despejado y el frío de la mañana le atraviesa la ropa raída. Se limpia la nariz con la manga de su chaqueta y comienza su rutina para sobrevivir.

“¿Me compra unos malvaviscos doñita? A dies pesitos, ándele, porfi. ¿Y unos chicles? El paquetito a peso ¡a peso doñita!”

Cientos de personas pasan a su lado sin apenas fijarse en él. Le empujan, le pisan los pies con sus zapatos rotos… Los que le miran lo hacen con pena o desaprobación. Le insultan porque no se aparta de sus caminos.

Se acerca el final del día, todavía es temprano pero no puede volver muy tarde a casa porque al caer la noche su vida y la de su familia corren peligro. Sale del mercado con una caja de chicles casi llena, con una entera de malvaviscos y con un hambre que casi le impide caminar. Se dispone a buscar a María y a Dieguito en la esquina donde los dejó esta mañana.

Cuando llega ve a dos hombres forcejeando con María y a Dieguito llorando desconsoladamente. La gente pasa a su lado y por miedo o por que son inhumanos, nadie hace nada. Carlos corre a ayudarles pero en el camino tropieza con un señor y cae de espaldas al suelo. Sus oídos le pitan por el golpe que se dio en la cabeza. Escucha el sonido sordo de un disparo, gira la cabeza y María esta tendida en el suelo llorando mientras sus lágrimas se mezclan con la sangre que se extiende por el suelo.

Carlos intenta levantarse pero no tiene fuerzas. Gira la cabeza y visualiza el cielo que se torna naranja con la luz del final del día. Cierra los ojos y sus lágrimas acarician su rostro mientras el lejano sonido de una ambulancia se mezcla con el frenético ruido de la ciudad.

Martasky

 

 

 

Pensar

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Pensar, sentir que todo se va. Miedo a andar, a seguir sin tropezar.
Busco bocanadas de aire en un torrente de aire fresco.

Vida nueva que espera lo que tu no sabes que será.
Solo puedes seguir, andar, dejar el miedo atrás. Pensar.

Pensar que todo saldrá mejor de lo que espero.
Un nuevo reto me envuelve como una brisa cálida en el alma.

Vida nueva que te trae inesperadas sorpresas.
Solo puedes sonreír, caminar, dejar el pasado. Pensar.

Pensar en lo bueno y comenzar a reír, queriendo más.
Encuentro mi camino y no me canso de luchar.

Vida nueva que te envuelve, que te embriaga de felicidad.
Solo puedes mirarte en el espejo, sacar la pañoleta y pensar.

Pensar que está es mi nueva vida y que nadie me va a juzgar.
El cáncer forma parte de ella y yo lucharé sin descansar.

Martasky

Hoy va por ellas

El espíritu del Bosque.

Después de ver la película de animación de Hayao Miyazaki, la Princesa Mononoke, fue cuando empecé a ver la naturaleza con otros ojos.

Ya me gustaban los bosques cuando era pequeña y cada vez que me adentraba en uno de ellos sentía que atravesaba la puerta a otra realidad, a otra dimensión. Entraba como Alicia a un mundo completamente diferente lleno de magia, misterios y una belleza imposible de describir con palabras. Sólo los que hemos podido ver los bosque con los ojos de los seres que habitan en él somos capaces de entender la maravillosa paz y tranquilidad que se respira en su interior.

Son los bosques nuestros pulmones y aún así, todavía hay gente que se empeña en destruirlos. Todavía hay gente que no siente lo que no se puede describir con palabras cuando te sumerges en ese mar de árboles que te trasladan al País de las Hadas, al País de los Kodamas.

Es gente sin corazón, con ansia de poder y que solo les mueve la codicia y la maldad y no entienden que con sus acciones están matándose poco a poco a ellos mismos. Porque sin los bosques no podremos respirar, porque el dinero que mueve toda esta destrucción no te otorgará el oxígeno que necesitas para vivir en tu mansión, en tu bloque de edificios o en tu urbanización.

Hoy me siento triste por ver como ha quedado reducido a cenizas el pulmón de Galicia y como el humo y el carbón ha acabado con la vida de tantos que día a día vivían en paz en los bosques. Como 4 personas han perdido su vida siendo testigos de la maldad del ser humano.

Queremos justicia. Queremos a los responsables en la cárcel pagando por el atentado que han cometido en el Bosque.

Hoy comparto con vosotros unas palabras que escribí cuando las Fragas do Eume fueron destruídas por la insensibilidad del ser humano:

Con lágrimas secas llora el corazón ardiente.

Lágrimas que no apagan el fuego devastador de nuestras almas ahora chamuscadas.
Miles de imágenes recorren ahora sus mentes mientras las llamas devoran cada rincón de su memoria.

El frescor del río no logra calmar la tórrida tierra que va destruyendo vidas a su alrededor.

Los árboles lloran, mueren, se derrumban ante tal guerra perdida. El fuego les consume, les convierte en fantasmagóricos trozos de carbón llameante que caen al suelo sin poder evitar llevarse con su caída a sus compañeros y amigos que desesperados huyen sin poder escapar a la devastadora y furiosa llama infernal. Y su cómplice el viento no es capaz de dar sosiego a las miles y miles de vidas que se pierden en el fuego.

Y llega la noche y se puede escuchar a lo lejos los llantos del bosque. Luces infernales iluminan de rojo el cielo, tiñendo de sangre su matanza cruel.

El espíritu del bosque grita de dolor al contemplar como sus vástagos mueren ahogados entre humos y cenizas.

Los bosques mueren sin poder luchar. Se apaga su alma, arde su corazón.

Martasky