Rescatando a Imaginación

Cerró los ojos y los volvió a abrir.

El paisaje era desolador. Todo lo que su vista alcanzaba a ver era un manto de tierra seca con pequeñas nubes de polvo que se movían todas en una misma dirección.

No había ruido y el cielo era gris.

Se giró sobre sus pies y a sus espaldas el panorama no era mucho mejor.

A lo lejos, un enorme roble reinaba en todo el lugar. Antaño debió ser el árbol más frondoso y bello. Medía alrededor de 30 metros y estaba seco, aunque todavía colgaban de sus ramas hojas que no hacía mucho que debían estar llenas de vida. Casi cerca de lo que fue la copa, había un enorme agujero que debía llegar a las entrañas del roble.

¿Qué había pasado?

Caminó unos metros y un cuervo negro como la noche pasó volando rozando su cabeza. Gritó por el susto pero su grito quedó ahogado en el sepulcral silencio del lugar.

Observó al cuervo posarse en el árbol muerto y lo vio graznar, aunque siguió sin escuchar nada. Este la observaba fijamente mientras batía sus alas en señal de advertencia.

No se escuchaba ningún ruido. Intentó pisar fuerte el suelo para ahuyentar al cuervo, pero sus pies no emitían ruido alguno. Gritó pero de su garganta no salió ni una sola nota audible.

El pájaro dio unos saltitos sobre la rama seca del roble y se introdujo en el hueco que se abría en el árbol.

Perpleja, se quedó un momento observando cautelosamente el lugar donde había desaparecido el animal.

Sintió unos golpecitos en el tobillo y bajó la mirada para quedarse aterrorizada con lo que sus ojos le estaban mostrando.

El esqueleto de un animal muerto, que podría haber sido un mono en su tiempo, le tiraba del pantalón, intentando arrastrarla hacia el árbol.

Se alejó un poco y observó como el animal escribía en la tierra seca: ¿No sientes curiosidad?

Si, sentía una enorme curiosidad pero le daba miedo el paisaje, el árbol seco, el cuervo y el silencio.

El tétrico animal se acercó de nuevo y comenzó a darle pequeños golpes con la cabeza para empujarla poco a poco al roble.

Era enorme e imponente y le causaba una angustia indescriptible el tenerlo junto a ella tan muerto y sabiendo lo que había en su interior.

Miró al animal y vio como escribía de nuevo en el suelo: ¿a qué le tienes tanto miedo? ¿realmente sabes lo que hay en su interior?

Cogió una enorme bocanada de aire y dedicándole una ultima mirada al esqueleto, se dispuso a escalar el roble.

No podía mirar hacía abajo porque le daba miedo caerse y no miraba hacía arriba por miedo a encontrarse con un nido de cuervos dispuestos a arrancarle los ojos, así que escalaba el árbol mirando la vetas del árbol y en las que en ocasiones descubría pequeños hierbajos, todavía vivos en su interior.

Por fin alcanzó la entrada del agujero. Una leve brisa sopló en su rostro y se asomó para ver si el cuervo estaba en su interior. No vio nada, solo una pequeña luz al fondo introdujo la cabeza en hueco del árbol y sus oídos fueron testigos de un sin fin de sonidos que provenían de la parte más profunda del orificio.

Se deslizó levemente por el agujero pero de repente comenzó a bajar a toda velocidad. Cerró los ojos.

Un fuerte golpe le avisó que había llegado al final del túnel.

Abrió los ojos y lo que vio la dejo boquiabierta.

Un hermoso unicornio estaba atado por las cuatro patas, con los ojos vendados y un bozal en su boca.

Junto al unicornio se encontraba el enorme cuervo negro dando saltos alrededor del unicornio.

Observó el interior del hueco en busca de un arma para poder liberar al animal de las cuerdas que le impedían moverse.

El cuervo graznó y el agujero se estremeció bajo sus pies. Descubrió que si con el sonido del cuervo todo el hueco del árbol se movía, si ella gritaba, quizás conseguiría ahuyentarlo.

Abrió la boca para gritar con todos sus pulmones y el sonido de un relincho se escapó de su boca.

Una grieta se abrió en la pared del agujero y por él se introdujo el pequeño esqueleto que le había ayudado antes.

El cuervo graznó de rabia y comenzó a batir sus alas. El pequeño y lúgubre animal se enzarzó en una lucha con el cuervo.

Aprovechando la distracción del carcelero, corrió hacía el unicornio y le liberó de las mordazas, el bozal y la venda.

Un destello iluminó todo el hueco.

Cerró los ojos y los volvió a abrir.

El paisaje era de ensueño. Un campo verde con un cielo azul cubierto por pequeñas nubes blancas que paseaban dando luces y sobras, cubría por completo su vista.

A su espalda, un enorme y frondoso roble daba sombra a un unicornio blanco que hacía cabriolas con un pequeño conejo. Flores, mariposas, pequeños pájaros jugando entre ellos.

A lo lejos, en una solitaria roca que se alzaba entre la pradera, el cuervo observaba. Lanzó un picotazo al aire mientras alzaba el vuelo y se perdió de vista.

Cerró los ojos, inhaló el aire puro del campo y volvió a abrirlos para descubrir que había venido a rescatar a su imaginación.

Martasky.

 

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Hablar

Mucha gente no conoce lo gratificante y apaciguador que resulta el arte de hablar con los demás.

Yo me considero una persona tímida y sin embargo necesito hablar siempre de todo lo que me pasa. Y cuando me refiero a hablar de TODO, me refiero a las preocupaciones y a las alegrías que tengo.

Soy de esa clase de ser humano a la que le gusta exteriorizar sus sentimientos y que si me los guardo me consumen y termino explotando. Yo no puedo callarme algo que me gusta o no me gusta, tengo que decirlo.

Sin embargo, existen personas que nunca dicen nada, personas que se lo guardan todo para sí mismas y personas que sufren por ello y por más que lo intentan, no hablan simplemente porque no les sale hablar o no saben expresar sus sentimientos.

Mi pregunta es ¿por qué hay esta diferencia tan abismal entre las personas?

Muchas veces a mi me han mandado callar porque en ocasiones, como no soy capaz de contener mis ideas o mis sentimientos, termino hablando más de la cuenta o hiriendo a quienes quiero por ser demasiado sincera. Sin embargo, muchas veces me agradecen que sea directa y que diga las cosas tal y como las siento y las veo.

La gente que no habla de sus sentimientos, la gente que se lo guarda todo, no es gente falsa, pero en mi opinión es gente que sufre mucho por no saber cómo expresar lo que sienten, no sé si me explico…

Yo creo que hablar ayuda a sacar todo eso que nos envenena a diario. Con esto no me refiero a estar todos los días quejándose de todo, obviamente eso nos convertiría en gente tóxica pero ¿dónde está el equilibrio entre expresar tus sentimientos y expresarlos sin resultar tóxico?

Por el contrario, la gente que no habla de sus sentimientos, creo que termina hundiéndose en sus preocupaciones, al menos a mi me pasa así. Vosotros, los que no habláis, contadme si estoy o no en lo cierto. (Obviamente esto no es ningún experimento para ver si los que no habláis termináis hablando porque os sentís ofendidos por mis palabras, eh?, Que conste en acta)

Imaginemos un momento que sois de esas personas a las que les gusta hablar y expresar vuestros sentimientos. Imaginaros que un día alguien os pone un calcetín, o lo que sea en la boca y que no podéis hablar ni contar nada de lo que os pasa durante un mes.

Imaginaros ser ahora el lado contrario, y que durante un mes os obliguen a decir todo, absolutamente todo lo que sentís o pensáis.

¿Quién creéis que saldría mejor parado en esta situación?

Ahí lo dejo…

Que tengáis buen día, soñadores

Martasky

 

Monadas ( basado en un hecho real)

Era un día normal de vacaciones en familia. Playas paradisíaca, piscinas de ensueño, hoteles con todo incluido.

Nuestra protagonista, un niña llamada Marta, se encontraba con sus padres y su hermana por la playa privada del hotel. El día estaba llegando a su fin y se dirigían al hotel para ducharse y disfrutar del último día de vacaciones. En el camino, un puesto en la playa llamó la atención de la familia: Fotografiate con un lindo monito.

Marta, amante de los animales, salió disparada para ver al mono que tenían en brazos unos turistas a los que les hacían unas divertidas fotografías. Como no, ella no quería ser menos y preguntó a su madre si podía cogerlo para hacerse una foto. Su madre, como siempre, puso cara de preocupación, pero su padre, que era un apasionado de las cosas raras, de inmediato dijo sí.

Marta era feliz. Se acercó a los dueños del puesto y les pregunto si podía coger al mono en brazos: “Claro que sí, güerita”

Qué sensación tan bonita. Era como cargar a un bebé, era como tener un bebé. El mono le cogía el dedo intentando chupetearlo, mientras que la hermana de Marta protestaba e intentaba, sin éxito, que le dejase cargar al mono.

En un intento de huir de su hermana con el mono en brazos, Marta dio unos cuantos pasos y pisó algo justo en el momento en el que sintió como el mono apretaba con fuerza su mandíbula en el diminuto dedo meñique de Marta.

El mono empezó a aullar y Marta con él, horrorizada al ver su dedo menique cubierto de sangre su madre salió corriendo en su ayuda mientras los dueños del mono lo metían en una jaula, todavía aullando y muerto de miedo.

La madre de Marta, preocupada, preguntó a los dueños si el mono tenía todas las vacunas y estos le dijeron que sí.

En la enfermería del hotel, le desinfectaron con Betadine el dedo mientras Marta veía el pequeño agujerito que e mono había dejado en su meñique. Nunca olvidará el olor al betadine y la impresión que le causó haberle pisado la cola al mono. A día de hoy, el betadine la sigue trasladando a ese preciso momento de su vida.

Una semana después de lo ocurrido, la madre de Marta seguía dándole vueltas a lo de la mordida y quiso averiguar con los encargados del hotel, si el mono cumplía con todos los papeles veterinarios. Al cabo de una horas recibió la respuesta.

“Buenas tardes señora le comunicamos que los dueños del mono nos han confirmado que éste murió dos días después del accidente con su hija.”

Todos podemos imaginar la cara de la madre de Marta ante esta noticia, no? De inmediato, Marta fue sometida a un total de siete vacunas contra la rabia, una por día y a día de hoy, a sus 30 años, Marta sigue pensando que debió ser culpa suya.

La pregunta es ¿el mono murió porque ya estaba enfermo o murió porque mordió a Marta?

 

Esta historia esta basada en un hecho real, tan real que el nombre de la protagonista es el de una servidora y mi dedo meñique sigue teniendo la huella del crimen. Recordad, si sois pequeños, bajitos u os encontráis con un mono con la cola muy larga, no caminéis o acordaros de recogerle la cola un poco para no pisarsela.

Que tengáis buen día, soñadores!

Martasky

 

Prioridades

Hola!

Hoy vengo con una reflexión de algo que me afecta a mí personalmente y que en ocasiones me lleva a tomar ciertas decisiones.

La entrada de hoy va a ser muy personal, así que si queréis sois bienvenidos a leer esta reflexión.

El jueves 7 de este mes hubo un fuerte terremoto en México que pudimos sentir en la Ciudad de México y que nos sacó de la cama a medianoche. Fue un momento realmente impactante, porque, a pesar de haber vivido más terremotos en mi infancia cuando vivía en México, era la primera vez que mi marido vivía uno desde que nos mudamos aquí hace unos meses.

En el momento en el que sonó la alarma de alerta, yo cogí en brazos a mi gata Luna y me asomé a la ventana para ver si habían salido los vecinos: estaban todos en la calle así que le comenté a mi marido que se vistiese, cogiese a nuestra otra gata Nube y saliésemos a ponernos a salvo. Mi marido no quiso que llevásemos a las gatas y finalmente, con todo el dolor de mi corazón, tuve que dejarlas en la habitación.

En la Ciudad de México se sintió fuerte, pero no hubo que lamentar daños ni vidas ( al menos que yo sepa). Fue el terremoto más fuerte hasta la fecha en México.

El caso es que muchos pensareis como mi marido y creáis que estoy loca por haber querido bajar a mis gatas conmigo y ponerlas a salvo. Otros igual hubieseis hecho lo mismo que yo… No lo sé, el caso es que fue un momento que me hizo pensar y me dejó inquieta e intranquila hasta ahora.

Para mi Luna y Nube son como mis hijas. Que tontería, no? Seguramente muchos penséis así y no os lo reprocho, estáis en vuestro derecho. Sin embargo, para mi sí que son importantes y lo son porque como ya comenté en una entrada, sufro una enfermedad que hasta ahora me esta impidiendo tener hijos. Es verdad que todavía no me he sometido a los tratamientos de fertilidad y que solo llevamos un año buscándolo, pero el gusanito de “puede que nunca puedas tener hijos” esta ahí, haciendo cosquillas de las que duelen en mi interior y recordándome cada vez que tengo un retraso, que es mejor no hacerme ilusiones y, efectivamente, así ha sido hasta ahora.

Para mi es importante que la gente comprenda porqué quiero tanto a estas gatas. Para mi son un ser vivo a mi cargo que me reconfortan, que me sacan una sonrisa cada día con sus travesuras, sus siestas con la barriga “al vent”, con sus mordiscos de cariño y sus rasguños de cabreo. Para mi el haberlas dejado en la habitación mientras el suelo se movía bajo nuestros pies fue como dejar un trozo de mi con ellas.

Sé que es un tema delicado, porque este acontecimiento ha provocado muertes y daños irreparables en la vida de muchas personas y mi reflexión, en comparación, es una nimiedad, pero está ahí, haciéndome pensar y haciendo que me pregunte por qué tengo a veces que dar prioridad a lo que la sociedad dice que debe ser correcto en lugar de darle prioridad a lo que realmente me importa. Son solo mascotas, me responderían muchos, incluso mi madre puso los ojos en blanco cuando le comenté que quería llevarme a las gatas conmigo.

¿Por qué debía de ponerme a salvo y dejarlas abandonadas ante un peligro real? ¿Por qué? Ante una situación así, te pones a salvo a ti y a tus seres queridos, no es cierto? ¿Por qué a mis mascotas no? ¿Por qué no entran en la clasificación de “seres queridos”?

Esta mañana leía una noticia sobre unos loros que buscaban refugio ante la llegada del Huracán Irma frente a la ventana de un hotel en Miami. No sé que tan verídica sea o no la noticia, pero ante catástrofes naturales como esta, los animales también sienten y padecen y también buscan la manera de sobrevivir.

Entonces ¿por qué la gente me mira como si estuviese loca por querer poner a salvo a mis dos gatitas, que para mi además de seres vivos, son mi familia porque son como los hijos que hasta ahora no he podido tener? “¿y cuando tengas hijos de verdad, Marta?” Pues ante una situación de peligro extremo intentaré poner a salvo a mi familia y eso incluye a mis gatas.

Me despido ya, deseando la pronta recuperación de todos los afectados tanto por el terremoto como por todas las catástrofes naturales que están azotando esto días y que nos recuerdan que debemos cuidar más esta tierra que nos tiene entre sus manos.

Que tengáis un gran día, soñadores.

Martasky

 

 

Mariposa

Estaba leyendo un artículo sobre mariposas y me ha dado por ponerme a pensar.

¿Qué harías si supieses que tu vida dura veinticuatro horas?

Yo lo tengo claro: 

Si es un día lluvioso,  bailaría bajo la lluvia hasta cansarme junto al amor de mi vida. Nos sentaríamos junto al fuego y tomaríamos una buena taza de chocolate caliente mientras la lluvia golpea suavemente las ventanas. Daría todos los besos que me quedarían por dar,  todas las palabras que expresasen el amor por esta vida y cuando el día esté a unos minutos de acabar,  saldríamos de nuevo,  alzaría la cabeza y dejaría que la lluvia me llevase en armonía mientras mis labios gritan una y otra vez: te quiero. 

Si fuese un día soleado, cogería al amor de mi vida e iríamos de excursión. Montaña y playa. Una ruta de montaña disfrutando la subida mientras nos empapamos de cada rayo de sol,  de cada detalle,  de cada sombra proyectada por los árboles… Después bajaríamos a la playa,  me rebozaría en arena,  iría corriendo al mar escuchando las olas y tu risa como banda sonora de mi vida y me tiraría de cabeza para salir de nuevo y sentir el calor del sol secando mi piel. Al finalizar el día nos tumbariamos en la arena cerca de la orilla y mientras el agua acaricia nuestros pies, vería en tus ojos el reflejo del día morir.

Y vosotros ¿Que haríais si vuestra vida durase 24 horas?

Un besote.

Septiembre

¡Hola soñadores!

Aquí estoy de nuevo después de llevar unas semanas algo ausente. Me apetecía tomarme un descanso para reflexionar un poco y escribir y escribir. Pero sabéis que, no hice ni una cosa ni la otra.

Sí, lo sé, que desastre pero me he dicho a mi misma: Marta, siéntate y céntrate. A ti esto te gusta, a ti esto no sólo te gusta te apasiona ¿entonces por qué dejas que te gane el aburrimiento?

Así que llegados a este punto y dado que Septiembre es como el Enero de los propósitos, estoy hoy aquí para recordarme a mi misma a donde quiero llegar y el camino que debo recorrer para llegar allí.

Septiembre lo voy a dedicar a un tema: Los propósitos. Y hoy lunes empiezo con mi propósito de escribir todos los Lunes, miércoles y viernes, aunque este demasiado cansada, aunque me caiga de sueño, aunque me duela la tripa, la cabeza o el culo de estar todo el día sentada.

Septiembre, Marta y vida, os lo prometo, voy a aplicarme más.

Y vosotros ¿qué tal el comienzo de este mes? Dejádmelo en los comentarios.

Un beso, soñadores

35

Un día te despiertas en mitad de la noche y te das cuanta que tienes a tu lado a la persona de tus sueños.

Le observas dormir. Su respiración es relajada. Su pecho sube y baja de forma continua y te relaja verle descansar.

Tus pensamientos te llevan a un viaje en el tiempo. Estas frente a esa persona el día que os conocisteis. Vuelves a experimentar los nervios, el calor en tus mejillas y el brillo de vuestras miradas. Sientes tu corazón desbocándose ante el primer beso y lo revives una y otra vez con una sonrisa en los labios.

Se mueve en la cama y su aroma te inunda las fosas nasales. Te preguntas cómo habías podido sobrevivir sin su presencia durante tantos años. Años vacíos que cobraron sentido el día que os dijisteis lo mucho que os queríais por primera vez.

Aquel verano de hace 7 años celebrasteis juntos su primer cumpleaños. Le preparaste una cena sorpresa a la luz de las velas bajo el cobijo de los árboles, mientras el río os cantaba una oda al amor. Y desde entonces has querido sorprenderle cada año por su cumpleaños. Desde ese día has querido volver a experimentar la gratificación de una sonrisa suya ante la alegría de cumplir años a tu lado.

Hoy, la persona de tus sueños está de cumpleaños y le observas dormir mientras piensas las ganas que tienes de verle envejecer a tu lado. Las ganas que tienes de ver los años pasar a través de vuestro amor y sentir que todo es igual que el primer día. Que todavía hay fuego en vuestros corazones, que todavía una mirada suya puede hacerte temblar y que cualquier sonido que provenga de su garganta te haga viajar a través de los caminos que vuestro amor ha trazado a lo largo de todo este tiempo.

Le observas. Sonríes Yte dices lo afortunada que eres por tener a la persona con la que siempre habías soñado a tu lado, soñando junto a ti, buscando juntos la felicidad.

Siete años de vuestras vidas celebrando los treinta y cinco de la suya.

Le miras, le besas en silencio y le susurras: Feliz cumpleaños, amor.

 

Martasky

Silencio

Quería que fuese fácil, pero no por quererlo iba a serlo.

Las voces de su cabeza le tenían atrapado en un círculo vicioso de ansiedad, desesperación y llanto.

Necesitaba que todo fuese fácil, necesitaba que todas esas ideas de su cabeza dejasen de gritar y poder así dormir un par de horas más antes de que suene el despertador.

Necesitaba concentrarse en el silencio de la noche para que este apagase los ruidos de su cabeza.

Ponía su oído a trabajar para conseguir escuchar el silencio. Nada. Las voces seguían ahí: debiste hacer esto, debiste hacer aquello, tienes que hablar con, no gastes más en…

La cama daba vueltas y sentía mucho calor. Agarró su cabeza con las manos e intentó sacudirla para que los pensamientos se callasen. El dolor de cabeza incrementó y un mareo le acompañó en el sentimiento.

Tocó el suelo frío con los pies. Estaba sentado, mirando a la oscuridad intentando tranquilizar a las voces cuando su oído escuchó un ruido en el pasillo. Ahora sudaba mientras su corazón parecía querer salir corriendo desgarrando la piel de su pecho.

Se levantó y agudizó su oído: Nada. Silencio.

¿Silencio?

Volvió a la cama y siguió atento al silencio del pasillo.

Silencio.

Silencio.

Una respiración tranquila, un sueño profundo y por fin silencio.

 

Martasky

Tengo sed de ti

Tengo sed de ti es un fragmento de una historia que escribí allá por el 2009, cuando se pusieron de moda los vampiros gracias a Crepúsculo ( sí, leí Crepúsculo y reconozco que los libros me engancharon y me gustaron bastante). Hoy quiero rescatar este fragmento porque he decidido que quiero retomar esta historia y otra (también de vampiros) y así terminar de una vez con todas las historias que dejé en el tintero.

Acompaño con una ilustración de Victoria Frances, ilustradora que admiro mucho por su realismo y su toque gótico.

Espero que os guste.

TENGO SED DE TI

 

 

Se acerca la noche a cada paso decisivo del sol para esconderse tras las montañas.

La playa solitaria levanta la arena guiándome hasta la orilla, donde todavía descansas.

Eres tú… he seguido tu olor y he llegado hasta ti.

Llevo mucho tiempo sedienta…

Sorprendido, me miras al no comprender mi ansiedad, el fuego de mis ojos…

Te levantas pero demasiado cerca de mi cuerpo y lentamente tu cuello desnudo queda suspendido ante mi boca y siento como mi corazón se acelera. En tan sólo un segundo te has dado cuenta de mis intenciones.

Me acerco a ti, acariciando con mis frías manos tu ardiente pecho.

La excitación es mas grande y mi fuerza se descontrola, te cojo salvajemente y te atraigo hacia mi.

Como un títere te dejas llevar pero prefieres distraer mis labios posando tu primero los tuyos en ellos.

Yo te sigo, locamente sedienta de ti, intento despegarme para alcanzar lentamente tu barbilla y bajar estratégicamente a tu garganta pero tu mano me lo impide, y eso me excita mas. Siento tu miedo.

Con una fuerza descomunal me pones sobre tus brazos todavía besándome. Me tumbas sobre la arena y empiezas a recorrer mi rostro con tus labios. Suavemente me besas los parpados, bajando por el tabique de la nariz como si de una cascada se tratase, hasta llegar de nuevo a mi boca.

Mi sed se incrementa con cada beso tuyo y lo único que consigo hacer es deslizarme lentamente por tu rostro hasta llegar a tu oreja. La recorro suavemente con mi boca y susurro : Tengo sed de ti

Tu rostro se aleja ligeramente del mio y me miras con curiosidad. Aprovecho tu distracción para acercar tu garganta a mis labios. La recorro con deseo, pasión, poniendo de repente mis suaves labios sobre tu yugular y por fin, con una sed ya incontrolable, consigo clavar mis finos dientes en tu garganta.

Siento como la sangre caliente recorre mi boca y continúa derramándose por mi barbilla mientras gotea lentamente sobre mi pecho.
Escucho tu gemido de dolor y observo como tus ojos se van apagando.

Lentamente me doy cuenta de que no te puedo herir mas. Tus ojos se apagan con lentitud, mientras mis labios se posan ahora en los tuyos. Siento el sabor de la sangre y la sal de mis lágrimas inundándome la boca.

Le suplico a la noche que te devuelva el alma que te he quitado.

Tu mano acaricia suavemente mi mejilla, secándome las lágrimas que bañan mi rostro y el tuyo y me susurras en una agonía incesante: El amor nunca muere.

Tu mano cae al suelo manchada de  la sangre que yo te había quitado.

El estaba muerto… y yo, yo no podía morir… Estaría el resto de mi existencia condenada al sufrimiento por haberle quitado la vida al ser que más había amado, sólo por saciar mi sed.

Martasky

¿Qué os ha parecido? Por favor, os ruego que me dejéis comentarios y me digáis lo que pensáis.

Un abrazo enorme, soñadores.