Hace un par de años descubrí a la otra “Marta” que vive en mi interior.

¿Queréis saber la verdad? A esa otra “Marta”, la odio.

No os estoy hablando de un trastorno psicológico. No tengo trastorno múltiple de personalidad, tranquilos.

Os estoy hablando de un ser con vida propia que iba creciendo en mi desde los 10 años (y no, no era un bebé) que me molestaba, me dolía y me hacía perder los nervios muchas veces.

Ese ser siniestro que crecía en mí, hacía que me sintiese muchas veces enferma, cansada, de mal humor y con ganas de llorar a todas horas y me provocaba un dolor indescriptible, pero yo lo achacaba a mi amiga la menstruación… ya sabéis… esa que viene a visitarnos a las mujeres cada mes (o no, depende de lo puñetera que sea). Porque sí, todas las mujeres recibimos la visita de esa señora que nos desangra vivas y de la que nos alegramos recibir su visita sino estamos esperando otra cosa… La regla, señoras y señores.

Desde que tengo uso de razón recuerdo tener reglas muy dolorosas y yo le echaba la culpa a ella de mis constantes días en  la cama, derrotada cual guerrera después de la batalla, pero resulta que hace solo unos años atrás comencé a encontrarme realmente mal y no había prueba médica que me resolviese la angustiosa duda de lo que me estaba pasando…

Imaginaos un año y medio visitando urgencias cada mes y que cada mes te mandasen a casa diciendo que no veían nada, que era una quejica, que era psicológico… Un sin vivir, ¿no? Pues ahora imaginaros estar un día en la sala de urgencias intentado llenar un botecito de muestras y haber bebido dos litros de agua en una hora y no ser capaz de llenar ni con una sola gota ese dichoso bote.

“Si no lo llenas no podemos hacerte prueba de orina”

¡¿Dónde te graduaste?! !¿En la feria?! No se les pasó por la cabeza que igual tendrían que hacerme otras pruebas para dar con el problema, no, se lo tuve que decir yo. Sí, yo, que estudié un FP de Turismo… Vamos, que les dije qué tour turístico deberían hacer por mi anatomía…

En fin, sondada, un día en el hospital, no saben qué tengo… resumen: Eres un Expediente X

Y sí, me fui muy “tranquila” para casa.

Al cabo de unos meses, por suerte, pudieron verme en otro hospital y ¿sabéis que? Sólo con contarles lo que me pasaban, dieron con mi otro yo, pero para estar seguros, me hicieron una resonancia magnética. Para los que nunca la hayáis hecho, no sabéis de lo que os libráis y deseo de todo corazón que nunca tengáis que entrar en una maquina que es como si te encerrasen en un ataúd y escuchases los sonidos de ultratumba de banda sonora. ¡Qué horror! Qué mal lo pasé, os lo juro. No sabía que tenía miedo a los lugares estrechos hasta que me metieron ahí.

En fin, cuando salí me lo confirmaron. Te presentamos a tu otra mitad, Marta, se llama Endometriosis y es grande y hay que operar.

¿Endoqué? Sudores fríos, lágrimas saladas y piernas de gelatina.

No la conocía  pero al parecer llevaba conmigo desde los 10 años y la muy $%”&’! venía de la manita de la regla.

Y ¿por qué digo que es mi otro yo? pues porque es crónica. A pesar de haberme operado para sacarme un trozo de ella, (un trozo bien grande que me apretaba la vejiga y el recto,  por eso no podía llenar botecitos) Endo sigue conmigo forever and ever.

Ahora me la tomo con humor y aunque la odio, la llevo conmigo con resignación, aprendiendo de ella lo que puedo y lo que me deja.

La Endometriosis es una enfermedad que afecta a una gran cantidad de mujeres en todo el mundo,  que causa mucho dolor y en muchos casos infertilidad. Porque no sé si lo sabéis, pero la regla, no duele. A ver, da alguna molestia, es engorrosa y nos cae mal a todas, nos tiene alteradas las hormonas y lloramos, reímos y nos enfadamos todo en el mismo minuto,  pero la regla si duele mucho, si no te deja levantarte de la cama, si te provoca vómitos, bajadas de tensión, cansancio extremo, es que no es una regla normal, e igual, lo mejor es hacerse un chequeo.

Cito lo que la Wikipedia define como Endometriosis:

La endometriosis consiste en la aparición y crecimiento de tejido endometrial fuera del útero, sobre todo en la cavidad pélvica como en los ovarios, detrás del útero, en los ligamentos uterinos, en la vejiga urinaria o en el intestino. Es menos frecuente que la endometriosis aparezca fuera del abdomen como en los pulmones o en otras partes del cuerpo. Se han descrito casos raros de endometriosis incluso en el cerebro. No existe cura para la endometriosis, aunque existen diferentes tratamientos que incluyen analgésicos para el dolor, tratamiento hormonal y cirugía.

Hasta que no me descubrieron a Endo, yo no tenía ni la más mínima idea de lo que era pero por fin conocía a quién me había estado dando guerra durante todos estos años. Sabía por fin que no era un expediente X y que no estaba loca, que no era una quejica y que todo tenía un nombre y apellidos. Señoras y señores… ¡NO ESTOY LOCA NI SOY UN EXPEDIENTE X! (emoticono de la bailaora de whatsapp)

Así que queridos míos, aquí os presento a Endometriosis. Deseadle suerte porque aunque ella me quiera aguar la fiesta de la vida, yo voy a seguir sonriéndole y haciéndole una peineta bien bonita.

¡Que tengáis buen día soñadores!

Martasky

 

 

 

 

 

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2 comentarios en “Mi otro yo

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