Cuantos dolores de cabeza me originó este hombre cuando empecé a estudiar su mundo de las Ideas.

No cabe duda que Platón es uno de los filósofos más importantes que ha existido y que sus planteamientos nos han hecho devorarnos los sesos a más de uno intentando entender qué quería decir con sus teorías.

Al final yo terminé por pensar que Platón sabía de la existencia de realidades alternativas y que estaba intentando decirnos que hay otros mundos paralelos que están dentro de cuevas (véase el Mito de la Caverna).

Pues bien, hace unos años me surgió una idea cuando comiendo unos deliciosos cacahuetes (peanuts, maníes o Arachis hypogaea) me di cuenta que pelando uno, en lugar de haber dos, como es común, solo había ¡UNO!. Maldita sea…. ¿a dónde pudo ir a parar su compañero de cascara? Pues resulta que mis manos torpes habían hecho caer al pobre cacahuete entre todo el revoltijo de cascaras. Así que, como Indiana Jones, me propuse dejar de comer mis riquísimos cacahuetes y me enfundé el sombrero y mis botas de exploradora para adentrarme en el inhóspito y dificultoso revoltijo de pieles resecas. Mi sorpresa fue cuando después de estar casi media hora revolviendo entre las cascaras y poner el suelo hecho un cristo, el cacahuete desaparecido ¡no apareció!

Y mi pregunta es, ¿ por qué? ¿Por qué siempre que nos cae un cacahuete entre las cascaras es imposible rescatarlo? El montón de desperdicios actúan como arenas movedizas y cuanto más introduces los dedos en rescate del cacahuete, más se pierde. ¡Maldición!

El caso es que me levante y me propuse barrer todo lo que había caído al suelo en mi búsqueda frustrada del pobre cacahuete, cuando cuál fue mi sorpresa, el pobrecito apareció tras estar escondido en la manga de mi camisa. ¡Serás…! Media hora buscándote y tú ahí, tan bien escondido.

Lo cogí para devorarlo con gula tras la tediosa búsqueda y así vengarme de su infructuosa huida cuando mis patosos dedos lo hicieron resbalar y cayo de nuevo, sí, esta vez fue a parar de lleno justo en el revoltijo de cascaras…

¡¡¡NOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO!!!

Juro que nunca más volveré a comer cacahuetes!! (mentira)

Y tras este disparate la bombilla de la idea se encendió. ¿Y si esos escombros de cascaras resecas son portales a otra dimensión? ¿Y si los cacahuetes están intentando decirnos algo? Tal vez debamos tirarnos a un bowl gigante de cascaras de cacahuete para entrar a una realidad alternativa y paralela a nuestra realidad.

¿Cómo he llegado a esta idea? ¿Cómo llegó Platón a las suyas?

¿Vosotros también os entretenéis con ideas estúpidas? Recordad que de esas ideas han surgido grandes inventos, así que no dejéis de imaginar, de idear y de soñar 🙂

Martasky

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